Mi hijo dice que quiere volver: qué hacer y qué evitar
Muchos padres se preocupan cuando sus hijos expresan deseos constantes de volver a su país de origen. Descubre qué puede significar y cómo acompañar esta etapa sin minimizar ni dramatizar el malestar.
Escuchar a un hijo decir que quiere regresar al país de origen puede despertar preocupación, culpa e incertidumbre. Comprender qué hay detrás de esas palabras puede ayudar a acompañarlo mejor.
Hay una frase que muchas familias migrantes temen escuchar.
"Quiero volver."
A veces aparece durante los primeros meses.
Otras veces surge cuando parecía que todo estaba mejor.
Puede decirse con tristeza.
Con enfado.
Con nostalgia.
O en medio de una discusión familiar.
Y suele despertar muchas emociones en los padres.
Preocupación.
Culpa.
Incertidumbre.
Incluso miedo.
Porque detrás de esa frase aparece una pregunta difícil:
"¿Está sufriendo más de lo que imaginamos?"
Lo primero: escuchar lo que realmente está diciendo
Cuando un niño o un adolescente dice que quiere volver, no siempre está hablando literalmente de tomar un avión mañana.
Muchas veces está intentando expresar algo más profundo.
Puede estar diciendo:
- "Extraño a mis amigos."
- "Me siento solo."
- "No encuentro mi lugar."
- "Todo esto me resulta difícil."
- "Echo de menos cómo era mi vida antes."
Por eso, antes de responder, suele ser importante intentar comprender qué hay detrás de esas palabras.
A veces, cuando un adolescente dice "quiero volver", lo que realmente está diciendo es "esto me está costando".
Una reacción frecuente: intentar convencer
Muchos padres responden desde el deseo de tranquilizar.
Y es comprensible.
Frases como:
"Ya te vas a acostumbrar."
"Aquí tenemos más oportunidades."
"Mira todo lo bueno que hemos conseguido."
"Tienes que darle tiempo."
Suelen surgir desde el cariño.
Pero no siempre ayudan.
Porque cuando una persona se siente triste o sola, normalmente necesita sentirse comprendida antes que convencida.
Tampoco ayuda dramatizar
En el otro extremo aparece otra reacción frecuente.
La preocupación excesiva.
Pensar que el deseo de volver significa necesariamente que la migración ha sido un error.
O que el adolescente nunca logrará adaptarse.
Sin embargo, extrañar no implica automáticamente que exista un problema grave.
Extrañar forma parte de los procesos migratorios.
Especialmente cuando existen pérdidas significativas.
Lo que suele ocurrir en la adolescencia
La adolescencia es una etapa donde las amistades y la pertenencia ocupan un lugar central.
Por eso muchas veces lo que se extraña no es únicamente un país.
Se extraña:
- Un grupo de amigos
- Una rutina conocida
- Lugares importantes
- Costumbres familiares
- La sensación de saber dónde encajamos
Cuando todo eso cambia al mismo tiempo, es natural que aparezca nostalgia.
¿Cuándo conviene prestar más atención?
Puede ser útil buscar apoyo cuando:
- El malestar aumenta con el paso del tiempo
- El aislamiento se vuelve persistente
- Aparecen síntomas importantes de ansiedad
- Existen cambios marcados en el estado de ánimo
- El sufrimiento comienza a afectar el funcionamiento diario
Pedir ayuda no significa que algo esté fallando.
Significa ofrecer un espacio donde comprender mejor lo que está ocurriendo.
Entonces, ¿Qué puede ayudar?
Escuchar.
Preguntar.
Dar lugar a la nostalgia sin intentar eliminarla inmediatamente.
Reconocer que se pueden extrañar muchas cosas y, al mismo tiempo, construir una vida nueva.
Porque adaptarse no implica dejar de querer el lugar del que venimos.
Ni dejar de extrañar a las personas importantes.
Es posible mirar hacia atrás con cariño y, al mismo tiempo, seguir avanzando.
Qué hacer y qué evitar
Puede ayudar:
- Escuchar sin juzgar
- Validar las emociones
- Preguntar qué es exactamente lo que más extraña
- Favorecer espacios de pertenencia en el nuevo entorno
- Mantener el contacto con personas significativas cuando sea posible
Conviene evitar:
- Minimizar el malestar
- Convertir cada conversación en un debate sobre si la migración fue una buena decisión
- Comparar el proceso con el de otros hermanos o adolescentes
- Exigir una adaptación inmediata
La mayoría de los procesos migratorios incluyen momentos de duda.
Momentos en los que una persona se pregunta si todo esto tiene sentido.
Eso no significa necesariamente que la adaptación haya fracasado.
Muchas veces significa simplemente que el cambio está siendo vivido en toda su profundidad.
Si tu hijo está atravesando dificultades de adaptación o expresa un deseo constante de volver a su país de origen, puede ser útil contar con un espacio donde comprender mejor lo que está ocurriendo y encontrar nuevas formas de acompañarlo.
También te puede interesar: